Dos son los elementos que, a mi juicio, configuran la identidad de Almuñécar y la caracterizan como destino turístico. El primero es su patrimonio cultural que, a diferencia de otros enclaves costeros, es de una enorme riqueza cualitativa y cuantitativa, además de abarcar un amplio espectro temporal. El segundo sería el clima, debido a la existencia de un microclima subtropical, aspecto sobre el cual vamos a detenernos en este y en posteriores artículos.
La diferencia climática es tan evidente que queda reflejada en la denominación que recibe la costa de Granada, conocida como Costa Tropical, siendo por tanto su marca turística y uno de sus elementos diferenciadores. Estas condiciones permiten, además de unos inviernos cálidos y una temperatura media anual que ronda los 25 grados centígrados, la producción de diversos frutos de origen tropical y de otras latitudes.
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| Frutas Tropicales |
Tomaremos como referencia el caso de Almuñécar (y otros pueblos del Valle del Río Verde) un municipio que hasta bien entrado el siglo XX dependía de la pesca y la agricultura, y para el cual la introducción de los cultivos subtropicales supuso un punto de inflexión en su desarrollo económico y una transformación radical en la agricultura y el paisaje del lugar.
El olivo, el almendro y los cereales dieron paso, especialmente a partir de los años 50, al chirimoyo, al aguacate, al mango, y otros frutales de los que hablaremos más adelante. No obstante, en este artículo nos vamos a detener en la que puede considerarse la “tríada subtropical”, la formada por los tres cultivos que gozan de mayor superficie cultivada y que por tanto tienen mayor peso en cuanto a su producción y comercialización.
En primer lugar destacamos el aguacate (cuyo nombre procede del náhuatl “Ahuácatl”) originario de México y perteneciente a la misma familia que el laurel. Su producción en Almuñécar abarca casi todo el año, dependiendo de la variedad (Hass, Bacon, Fuerte, Ettinger) y la zona donde se cultive. Destacar de esta fruta su elevado valor alimentario así como su aporte proteico, sus propiedades antioxidantes y la riqueza en magnesio, calcio y potasio.
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| Chirimoya |
La chirimoya (del quechua “chiri” fría y “muya” semillas) es la fruta que se obtiene del chirimoyo, árbol procedente de la cordillera andina y perteneciente a la familia anonácea. Se cultiva desde septiembre hasta el mes de abril (aunque los mejores frutos son aquellos recogidos en los meses de otoño) y es una fruta consumida especialmente como postre debido a su dulzura. En cuanto a su valor nutritivo podemos destacar los azúcares, las vitaminas B1 y B2, el calcio y el fósforo.
Por último, el mango, fruta originaria de la India. De las tres es la que se introdujo de forma más tardía en Almuñécar, si bien va ganando terreno gracias a su mayor rentabilidad y resistencia. Se comercializa en diferentes variedades como Kent, o Tommy Atkins. Aporta grandes cantidades de vitamina A y C así como antioxidantes, por lo que tiene una función anticancerígena. Conocido como “el dios de las frutas” posee muchas formas de preparación y presentación, algo que aprovechan los restaurantes locales.
Otras frutas producidas en mayor o menor medida en Almuñécar son: guayaba, papaya, feijoa, filodendro, kaki, quinoto, litchi, macadamia, carambola, granada, níspero, tamarillo, etc.
Toda esta riqueza es única en Europa y se ha convertido en otro reclamo turístico para visitar Almuñécar. Queremos, por tanto, acercarla desde TCL ofreciendo a nuestros alumnos la posibilidad de conocer más sobre estas frutas, aprender diferentes recetas, degustarlas o visitar fincas productoras de subtropicales en un entorno privilegiado y de enorme valor paisajístico.
Texto elaborado por Manuel Galiana García (Colaborador de TCLanguages)


